Latinbackpackers - Latin Bkps Travel Agency
Lenguaje / Language: Español | English
Hostelling International Argentina
Argentina > Cuyo > Malargüe > Actividades >

Malargüe - Tocar el cielo

Malargüe - Tocar el cielo
Mas sobre
Malargüe
Más paquetes »

Share on Facebook Malargüe, a la que llegué un 29 de diciembre, me recibió silenciosa y adormecida. Era un punto de paso en el que pensaba estar sólo un par de días. Venía de San Rafael con su hermoso valle, su cañón del Atuel y sus exquisitas bodegas, y no tenía demasiadas expectativas.

Preguntando llegué al "Refugio de Juan". Su dueño me premitió entrar justo a tiempo para escapar de una lluvia de piedras que se hizo cada vez más densa y enseguida me comentó del problema del granizo y cómo ha arruinado a muchísimos agricultores entre los que alguna vez se contó él. La charla derivó hacia su pasión, la montaña y ahí fue cuando me enteré de que había sido campeón argentino de supervivencia en cordillera. Cuando las piedras comenzaron a menguar y la charla iba terminando, me lanzó la frase: "El 8 de enero voy a los restos del avión." Inmediatamente comprendí que se trataba del avión de los uruguayos y también supe que quería estar en ese lugar. Realmente no lo tenía pensado pero desde ese momento la travesía se transformó casi en una obsesión. Una vez más me alegré de esta forma de viajar donde uno arma su periplo de acuerdo a lo que va surgiendo.

Durante la espera visité algunos lugares maravillosos como los castillos de Pincheiras (cuevas) y la Payunia, una zona volcánica bellísima con un paisaje lunar rodeado de volcanes que vienen a ser investigados por científicos de todo el mundo.

Malargüe reúne condiciones climáticas y de pureza de su medio ambiente únicas, razón por la cual se ha instalado allí el laboratorio de obsevación astronómica Pierre Auger, un lugar muy particular que les recomiendo visitar.

Por supuesto me hice un tiempo para participar de la Fiesta Nacional del Chivo que se realiza allí los primeros días de enero de cada año. Imperdible, un buen chivo asado con vino tinto del lugar.

El día anterior a la partida decidí descansar bien; al levantarme sentí en la calle las voces y risas de los que serían algunos de mis acompañantes, cuatro mendocinos de la capital provicial, treinteañeros largos como yo que enseguida me entraron bien con sus chistes y ocurrencias. La diversión estaba garantizada.

Luego del abundante almuerzo partimos. El grupo se completó con un muchacho de Buenos Aires, Juan y su ayudante. Fuimos en camioneta hasta el puesto desde dónde saldríamos a caballo bien temprano al día siguiente.

Ya en el camino comencé a sentir esa sensación extraña y placentera que provoca el alejarse de la civilización, de los ruidos, de la gente (aunque más no sea por un tiempo). Para descansar bien, Miguel el puestero nos preparó un chivo espectacular al que literalmente devoramos, acompañado con vino tinto servido en un melón ahuecado, no hay somnífero que iguale esa combinación.

Por la mañana me presentaron al "Zurdo", un caballo blanco con cara de loco (como casi todos ellos) y orejas grandes que sería el encargado de lograr que regresara sano y salvo de la travesía. A lo largo de todo el trayecto comprendí que no debe haber animal más noble, fuerte e inteligente que el caballo. Era un placer ver la coordinación de sus movimientos y la fuerza de sus músculos en pendientes pronunciadas y al cruzar arroyos de una fuerza increíble.

A poco de andar, la cordillera ya nos estaba seduciendo; el paisaje virgen y al aire limpio se apoderaron de nosotros, y a pesar de las incomodidades, todos teníamos una sonrisa como de niños felices. La nieve, aún abundante en algunos tramos, producto del crudo invierno, hacía más bello el paisaje. Por largos momentos nadie pronunciaba palabra, la montaña imponía su silencio y cada uno se fue concentrando en sus pensamientos.

Las paradas eran cada tres o cuatro horas. Hacia las 17 horas del primer día, llegamos a un refugio de montaña en estado precario al que adoptamos rápidamente. Aprovechando el sol todavía en su plenitud, nos dimos un chapuzón en una de esas increíbles lagunitas de montaña de agua congelada. El desafío era ver quién entraba primero y quién aguantaba más, éramos nuevamente adolescentes disfrutando de competencias absurdas.

La noche nos recibió con un cielo raro, con presagio de tormenta. Juan y Miguel, el puestero, nos pusieron al tanto de cómo se arman tormentas en cuestión de minutos y de que alguna vez han tenido que suspender travesías en pleno verano por este motivo.

Al acostarnos, otro retroceso adolescente nos hace disfrutar de los chistes y bromas que circulan por las carpas. Finalmente el sueño marca el camino del descanso.

Bien temprano por la mañana partimos. Se nota en el grupo un poco de ansiedad, pasado el mediodía si la marcha es continua llegaremos al avión.

Las pendientes se hacen más pronunciadas y los arroyos de piedras increíblemente grandes se nos presentan más seguido. Igual conservamos las sonrisas.

Ya estamos cerca, el último tramo debemos hacerlo a pie. Después de sortear algunas subidas complicadas y un laberinto de nieve dura, estamos a pocos pasos del cementerio donde están los que quedaron allí y algunos restos del avión. Siento una emoción muy profunda que viene de adentro, que me reconcilia con mi ser humano ( being human). El grupo se ha desarmado, cada uno llega como puede y a su tiempo.

Al pisar el cementerio me abrazo con uno de los mendocinos, los dos estamos llorando, suave, tranquilo, cero angustia, mucha paz. Se suceden los abrazos y después nos gana el silencio.

Sentado sobre una roca, miro el paisaje mudo, de piedra y nieve, y luego de unos minutos pienso en cómo habrán hecho para soportar todo ese tiempo sentados sobre alguna roca como esta. Observo la magnitud de la cordillera a mi izquierda y me pregunto de dónde habrán sacado fuerzas los dos que llegaron a Chile para superar tanto obstáculo. El impulso vital de un tipo como Parrado que deja a su madre y hermana muertas y se va a cruzar lo imposible, es un ejemplo de la fortaleza y esperanza de la que es capaz nuestra tan vapuleada especie humana.

Por un buen rato el silencio es absoluto. Seguramente todos están proyectando en su cabeza imágenes de su vida. Juan visa que es tiempo de ir yendo para que no nos agarre la noche antes de llegar al refugio. Después de algunas fotos iniciamos el descenso. Siento que comienza el fin de una experiencia única, profunda, que me marcará por mucho tiempo.

El Zurdo para las orejas y arremete, sólo sueña con revolcarse por el pasto y correr sin montura y sin turista.
Contenidos gentileza de Revista Nómada

Homepage | Argentina | Paquetes | Hostels | Descuentos | Contacto | Versión móvil | Diseño y Desarrollo: Immagen

Latinbackpackers® pertenece a Latin Bkps Travel Agency, propiedad de Latinbackpackers S.R.L.
| Tel:

DERECHOS DE AUTOR
Los documentos contenidos en este sitio Web son propiedad intelectual de los respectivos autores y sus colaboradores.
Todo el material es obtenido de fuentes internas y/o públicas. El mismo es provisto como un servicio a la comunidad y con fines informativos exclusivamente.
Los respectivos autores retienen el copyright sobre las fotografías utilizadas en LatinBackpackers®.
En caso de uso indebido de material protegido, rogamos nos lo comunique a info@latinbackpackers.com

MARCAS REGISTRADAS
LatinBackpackers®, marca y logo son Marcas Registradas. Todos los otros nombres comerciales y marcas mencionadas en banners, artículos e información editorial son Marcas Registradas de sus respectivos propietarios. LatinBackpackers© 2004- 2010 . Todos los derechos reservados